jueves, 10 de septiembre de 2020

BENDITA O MALDITA

 


BENDITA O MALDITA

“La experiencia es un grado”
es algo que he oido he dicho y sentido
en muchas ocasiones.
Pero poco me he parado
a hacer distinciones
y observar por ejemplo que
la experiencia también puede ser un lastre.
La palabra experiencia
tiene un significado concreto
para cada un@ de nosotr@s
“nos conecta con…”
y como toda palabra es preciso detenerse
para ampliar el mapa de esas conexiones
que están en un segundo plano
y que de tanto no atender se crea moho y gusarapos.
Que no es lo mismo mirar
a un bebé que aún no sabe
y aprende de cuanto le rodea
a base de tropiezos y errores
que a un adulto.
Al adulto se le presupone que “sabe”
y si no sabe al resto de adultos
no les hace ninguna gracia
verle aprender.
Queda casi ridículo
y se llega a pasar
vergüenza ajena en ocasiones
Al mundo adulto
le parece una locura
empezar a aprender algo nuevo.
Tocar un instrumento… dibujar… cantar… bailar…
Cuando la locura es dejar de hacerlo.
La experiencia en cualquier caso
me parece maravillosa.
Pues entre todas las gracias
tiene una grande que es sacarnos de la mente
para vivir en el aquí y ahora en la tierra.
Cuando vivimos una experiencia
todo nuestro ser está entregado a ello.
y obtenemos más aprendizajes
de los que somos capaces de percibir.
El asunto es que ojalá toda experiencia
vivida o no vivida
lejos de limitarnos nos potencie
para vivir las venideras.
¿En qué medida eres consciente de ello?
¿Cuántas veces justo la INexperiencia te hizo salir airos@?
¿Y cuántas veces la experiencia
te ahoga y limita para ir… hacer… decir…
por presuponer en nuestra mente
que ya sabemos la respuesta?
Ojo al dato y calibra
que lo del blanco o negro
ya pasó a la historia
y hoy vimos en un mundo multicolor
en el más amplo sentido de la palabra.
Qué se se note y se sienta
Qué tengas un buen día.
Celébrate!!

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